La respuesta a esta pregunta puede ser tan variada como los estilos y preferencias de acompañados/as y acompañantes. Es la articulación particular y única que se da entre éstos/as dos agentes la que va a determinar el tono general y la dirección que toma cada sesión y el proceso en su conjunto. Por ello, es posible encontrar una gran flexibilidad de formas: una sesión puede centrarse, por ejemplo, en una conversación sobre un dibujo o escultura que el/la acompañado/a haya creado para expresar de forma tangible un anhelo, un avance o una dificultad en su proceso espiritual. Otra, en una parte del cuerpo que ha acumulado alguna tensión o emoción que es necesario revisar o en el resultado de los experimentos en el empleo de distintas formas de orar.
Por lo general, la sesión inicia con un sencillo y breve acto o rito pensado para traer a la conciencia el carácter sagrado del lugar y de la sesión que va a comenzar. A continuación se abre el espacio para que fluya la dinámica de la sesión según el tipo de acompañamiento, la modalidad, etc. Puede traerse a la memoria los puntos principales de lo discutido en la última sesión, retomar un tema incompleto, identificar avances y retrocesos o discutir un cambio en estado de ánimo o en la situación personal, alguna gracia especial o importante, alguna nueva introvisión, etc.
Por todo lo dicho se entiende que el rol del acompañante va a variar dependiendo del tipo de dinámica y de las circunstancias concretas de cada persona y momento. Así, unas veces adoptará una actitud que dará mayor énfasis a la escucha y otras, una que privilegia el diálogo y otras formas propias de una relación pedagógica. En algunos modelos, el/la acompañante va a iniciar o guiar a el/la acompañado/a en la exploración de diversas formas plásticas como biodanza, el juego, el canto, el juego de roles, la escritura de diarios y otras.
Algunos/as acompañados/as necesitan que cada sesión tenga la misma estructura cada vez o que ocurra en el mismo lugar. En contraste, otros/as necesitan cambios frecuentes.
Típicamente, la sesión puede terminar revisando los frutos y trazando objetivos y metas a corto y largo plazo.
© Paco de Lariz (Francisco A. Morales) 2014
