- Terapia psicológica
El acompañamiento espiritual y la terapia psicológica comparten algunas estrategias y acercamientos metodológicos a problemas propios de la salud mental. Hay incluso un número considerable de acompañantes que cuentan con grados académicos en el campo de la psicología. Otros/as tienen alguna preparación básica, suficiente para identificar de forma preliminar posibles patologías, síndromes o desórdenes mentales que deben ser tratados por un/a profesional especializado/a.
La profesión de la psicología está debidamente regulada y es crucial que sólo sea practicada por personas con la debida preparación académica y con las debidas licencias. La terapia psicológica no requiere de un recurso a la trascendencia para lograr una práctica exitosa. Evidentemente, no puede decisrse lo mismo de la práctica del acompañamiento espiritual cristiano que busca, ante todo, iluminar el camino hacia la integración del querer humano y el divino.
Confundir cualquiera de estas prácticas o desnaturalizarlas imponiendo dinámicas, métodos o metas de la otra es un grave error que puede tener consecuencias funestas. Espiritualizar una patología psicológica, descuidando un estudio serio y profundo de su etiología equivale a poner en riesgo la salud y la integridad de vida de una persona en necesidad. Por otro lado, reducir a mera dinámica intrapsíquica las complejidades propias de la vida espiritual de la persona, le empobrecería grandemente y le cerraría un camino de sanación capaz de llevarle a la integración de sus deseos y aspiraciones más profundas y de su búsqueda de sentido.
- Consejería
De manera similar a la psicología, la consejería es una práctica profesional regulada por el estado y por organizaciones profesionales pertinentes que también tiene una serie de estrategias, métodos y metas que le son propias. De nuevo, existen muchos puntos en los que la práctica de la consejería intersecta con la práctica del acompañamiento espiritual. De hecho, existe una especialidad profesional que integra ambos campos en lo que se conoce como consejería pastoral. Esta es una disciplina con pleno rango académico, sujeta a su propio código ético y con competencias específicas. Fuera de este caso, valen las mismas advertencias que hemos visto sobre la psicología.
En un sentido, puede decirse que el parentezco entre el acompañamiento espiritual y la consejería es más cercano que entre éste y la psicología. Sin embargo, el acompañamiento espiritual no puede reducirse a mera consejería, y de igual forma, ésta no puede confundirse con aquella. En muchas ocasiones, respondiendo a la necesidad de la persona a quien se acompaña, el proceso de acompañamiento trata temas y toma formas que son totalmente ajenas a las de la consejería y para las cuales, ésta no está preparada ni cualificada. No hay porqué pretender que el acompañamiento vaya por la misma vía que la consejería. De hecho, por estar centrado en la experiencia de encuentro con Dios, éste tiene una especificidad propia a la que deberá ser fiel si pretende lograr sus objetivos.
- «Coaching»
En años recientes se ha puesto de moda usar el término «life coaching» para hablar de un proceso formativo y motivacional que busca entrenar de cerca a una persona o grupo de personas para alcanzar determinados objetivos personales o sociales. Tomando como punto de partida técnicas y métodos desarrollados originalmente para la maximización del rendimiento en el entrenamiento en el campo de los deportes y reforzado por toda la corriente de literatura que llamamos «de autoayuda,» esta práctica ha logrado alcanzar a una significativa cantidad de personas sobre todo entre las clases medias en los países desarrollados. Suele ser puntual. Esto quiere decir, que está pensada para responder a metas muy concretas y específicas. Por ello, por lo general no suele durar por largos periodos de tiempo.
Evidentemente, existen elementos comunes entre el life coaching y el acompañamiento espiritual. Sin embargo, no son lo mismo. Aún cuando el camino de crecimiento espiritual puede requerir, y de hecho requiere, la identificación de tareas puntuales, este va mucho más allá del voluntarismo personalista que suele caracterizar las experiencias de coaching. Si una persona baja la ingesta de calorías un tanto porciento y aumenta la quema de calorías por media hora cada día, se espera que al final de tres meses, haya perdido x libras de peso. Es una fórmula bien clara que pide una práctica específica y que debe llevar a los resultados esperados. El cumplimiento fiel de las instrucciones constituye una especie de garantía implícita de éxito. En cambio, en el acompañamiento espiritual, como es el caso para toda relación humana vivida en amor y libertad, no hay fórmulas ni garantías. Dios se presenta como radicalmente Otro y radicalmente libre y no puede ser constreñido a responder a nuestros encantamientos o rituales. Habiendo dicho esto, es importante señalar que existen corrientes de «coaching espiritual» que, de la mano de personas bien formadas, están moviéndose en direcciones intresantes que pueden propiciar dinámicas de verdadero crecimiento espiritual.
