Preguntas frecuentes

Esta página estará en construcción permanente y se irá llenando con las preguntas que vayan llegando.

  • ¿Cuál es la edad mínima y la edad máxima para que una persona inicie un proceso de acompañamiento?
    • Cada caso debe ser juzgado en sus méritos. Cuando se trata de niños/as pre-adolescentes, es mejor iniciar un proceso conjunto con la participación cercana y constante de un/a adulto/a que sea su familiar o tutor/a cercano/a. En el caso de los/as adultos/as, el límite de edad está marcado únicamnete por la capacidad de comunicación que mantenga el/la acompañado/a.
  • ¿Una persona con el mal de Alzheimer puede recibir acompañamiento espiritual?   
    • Depende del grado de avance de la enfermedad. Una persona con profundos problemas de memoria puede tener dificultad en beneficiarse de un proceso de acompañamiento. Por el contrario, una persona con dificultad leve a moderada, puede encontrar solaz, apoyo y fortaleza. Frecuentemente, la fe y la espiritualidad tienen la virtud de conectar a la gente con sus raíces existenciales.
  • ¿Una persona encamada puede iniciar una relación de acompañamiento?
    • Si. Sin embargo, habrá que resolver de antemano la logística y otros asuntos prácticos relacionados con el/la acompañante.
  • No tengo mi fe muy clara. Ni siquiera sé si creo en Dios. ¿Puedo beneficiarme de una relación de acompañamiento?
    • Típicamente, personas no creyentes suelen beneficiarse más de la labor de profesionales de la consejería y la psicología. Las dinámicas propias de la fe no son fácilmente transferibles o traducibles a un lenguaje «objetivo» fuera de la experiencia muy personal de la creencia en la divinidad. Sin embargo, en ciertas circunstancias excepcionales, una persona de anhelos profundos, de honesto compromiso con la verdad, con el servicio solidario, y con una búsqueda sincera de la ultimidad de la realidad–independientemente del nombre que le quiera dar–puede encontrar una conexión real con un/a acompañante que pudiera aportar significativamente a su crecimiento personal. Conviene quizá aclarar desde un comienzo cuál es la meta del proceso y cuáles son las espectativas de ambos/as.
  • Recientemente perdí a mi esposo. ¿Puedo recibir acompañamiento?
    • Sí. El acompañamiento puede ser una herramienta en el llamado «proceso de duelo» que suele suceder a la pérdida de un ser querido. Sin embargo, cada caso debe ser considerado en sí mismo. A veces conviene dejar pasar un breve espacio de tiempo para dejar que fluyan las emociones que acompañan esta experiencia antes de intentar buscarle sentido en un proceso de acompañamiento. En otras, algunas personas sienten que el acompañamiento les ayuda desde las primeras semanas después de la pérdida.
  • Tengo problemas de salud mental y estoy tomando medicamentos. ¿Puedo tener un acompañante?
    • Antes de comprometerte a un proceso de acompañamiento conviene tener una buena conversación con el/la acompañante en la que puedan discutir tu diagnóstico, síntomas, tratamiento y situación actual de modo que juntos/as puedan llegar a la mejor decisión. Ciertas condiciones mentales, sobre todo aquellas que no están bien tratadas, hacen muy difícil entablar una relación de acompañamiento satisfactoria. En ocasiones, la presencia o ausencia de algunos medicamentos afectan adversamente la capacidad de algunas personas para establecer las rutinas, adoptar las prácticas y comprometerse con la disciplina necesaria para que un proceso de acompañamiento fluya bien. En el caso concreto del discernimiento, puede ser contraproducente y en ocasiones, peligroso, iniciarlo o culminarlo mientras la salud mental de el/la acompañado/a no se haya estabilizado y mantenido estabilizada por un periodo de tiempo razonable.
  • ¿Las personas en residentes en asilos, hogares, u otras formas de vida institucional pueden tener acompantes?
    • Ciertamente. Hay que trabajar la logística del proceso. Es necesario que pueda asegurarse un espacio privado para que la sesión pueda desarrollarse en condiciones que propicien el diálogo franco y abierto. También es importante asegurarse de que los/as interesados/as estén en condiciones de salud, sobre todo mental, que permitan el desarrollo de una relación de acompañamiento.
  • Soy evangélico, me puede acompañar?
    • Sí. Mi pareja profesa la fe evangélica (protestante) y he estudiado y trabajado con muchas personas pertenecientes a las distintas tradiciones protestantes. Eso me ha permitido conocer de cerca la riqueza de esa tradición. Naturalmente, mi lenguaje espiritual es principalmente católico (no-romano) y ese lenguaje marca profundamente mi acercamiento al proceso de acompañamiento.
  • ¿Porqué usted cobra dinero por acompañar a la gente? El cura de mi parroquia me acompaña desde hace muchos años y nunca me ha pedido un solo centavo.
    • En la sección titulada «Lugar, costos y frecuencia,» explico con mayor detenimiento las razones para requerir una aportación económica. Este es el trabajo al que dedico todo mi tiempo. No obstante, no cierro las puertas a nadie que demuestre necesidad económica real.
  • ¿Puede ayudarme a superar mi divorcio?
    • El divorcio se entiende mejor como un proceso de pérdida (¡aunque muchos/as divorciados/as lo experimenten más bien como un proceso de ganancia!) que comparte muchos rasgos con otros procesos similares como viudez, mudanza, pérdida de trabajo y otros. El acompañamiento puede ayudar en muchos casos, pero es necesario estudiar cada situación particular antes de tomar una decisión para determinar si éste es el momento justo o si es mejor dejar pasar un tiempo.
  • Fui víctima de abuso sexual en mi niñez y de violencia doméstica en mi matrimonio. Me cuesta mucho confiar en los hombres, pero siento que necesito acompañamiento para que me ayuden a volver a encontrar a Dios en mi vida ¿qué puedo hacer?
    • Gracias por compartir esta nota. Siento mucho lo que te ha pasado. Sólo puedo imaginar el gran dolor y el sufrimiento que has experimentado. Espero que hayas buscado y logrado obtener el apoyo personal y profesional que necesitas. Se requiere de una gran fortaleza interior para sobreponerse a algo como lo que has vivido. Me alegra ver que te reconoces como víctima pero me alegra más todavía ver que no te has encasillado en el rol de víctima sino que estás buscando los recursos y las personas que puedan ayudarte a salir adelante. Entiendo que, frente a las circunstancias que narras, te sea difícil en este momento entrar en una relación de acompañamiento con un varón. En la iglesia de tu preferencia, puedes explorar la disponibilidad de acompañantes de sexo femenino con las destrezas que necesitas en tu situación particular. Si en algún momento futuro sientes que estás  lista para intentar un experimento con un acompañante varón, (sólo o acompañado de otra mujer) me sentiré más que honrado de poder hacerlo.
  • ¿Hay alguna organización que acredite o certifique a las directores espirituales?
    • Al presente no existe ninguna organización central que acredite a todos/as los/as directores o acompañantes espirituales. En la tradición católica, las acreditaciones están de alguna manera ligadas a la ordenación sacerdotal y/o a la pertenencia a alguna Orden religiosa. Existe una organización con membresía voluntaria con base en Estados Unidos abierta a personas de distintos países que provee apoyo, ofrece publicaciones sobre temas relacionados al acompañamiento y propicia el contacto entre acompañantes y otras personas interesadas, El nombre de la organización es Spiritual Directors International.
  • ¿Ustedes acompañan a las pesonas a las citas médicas o le hacen compañía en las casas?
    • No.
  • Usted no es jesuita. Ni siquiera es Católico Romano. ¿Porqué trabaja la espiritualidad ignaciana?
    • Fui estudiante jesuita por varios años. Posteriormente, he continuado recibiendo formación en la espiritualidad ignaciana en distintas instituciones en diversos países. Esta espiritualidad es patrimonio de la Iglesia universal y como tal, puede ser explorada por todos/as los/as cristianos/as y creyentes de buena voluntad.
  • Ya tengo un director espiritual, pero me gustaría tener una perspectiva adicional. ¿Puedo acompañarme con usted?
    • Bajo condiciones normales, es preferible no tener más de un/a acompañante de forma simultánea. En circunstancias especiales, puede ser necesario incorporar una voz alterna que ofrezca una nueva perspectiva sobre algunos de los asuntos que se están tratando en un determinado proceso de acompañamiento. El acompañamiento, como otros tipos de relaciones en las que nos involucramos los/as humanos/as, puede pasar por diversas etapas. En ciertas circunstancias, este puede agotar lo que puede dar de sí de modo que se hace necesario moverse a otro acompañante. Esto es una parte normal de la experiencia de acompañamiento. El reto para ambos agentes involucrados/as es saber estar atentos/as y conscientes de esta dinámica y tomar la decisión que convenga en el momento justo. De lo que debemos cuidarnos tú y yo es de la tentación de cambiarnos de acompañantes motivados/as por el afán de encontrar uno/a que nos diga lo que queremos escuchar en vez de lo que necesitamos escuchar. Convérsalo con tu acompañante actual y escríbeme.
  • ¿Usted puede venir a darme una sesión de acompañamiento a mi casa?
    • Por lo general, es preferible tener la sesión en un lugar que no sea la casa de el/la acompañado/a. Pueden hacerse excepciones en casos en los que la persona interesada está encamada o tiene severos impedimentos motores.
  •   Mi hermana y yo queremos mudarnos a otro país, pero tenemos algunas dudas. ¿Podemos reunirnos con usted para que nos ayude a decidir?
    • Propiamente hablando, el acompañamiento espiritual no está pensado como una herramienta en la toma de decisiones en la forma que pareces plantearlo. La meta del proceso es buscar y encontrar la voluntad de Dios para nuestras vidas. No puedo ayudarte a decidir si tú y tu hermana deben abandonar tu país pero sí puedo, con la ayuda de Dios, ayudarles a examinar ese proyecto puntual a la luz de tu proyecto general de vida y de lo que Dios puede estar queriendo para ti y para ella.
  • Crecí en una paroquia llevada por los Padres Carmelitas. Me fascina su espiritualidad. ¿Aún así puedo ser acompañado por usted?
    • Sí. La tradición espiritual en la que has recibido tu formación, cualquiera que sea, se convierte en un tesoro que aportas para el enriquecimiento de tu propio proceso de acompañamiento.

© Paco de Lariz (Francisco A. Morales) 2014

 

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