Modalidades de acompañamiento espiritual

La práctica del acompañamiento provee para una gran flexibilidad en la decisión sobre la modalidad o modalidades empleadas. Algunos/as acompañantes favorecen una modalidad en particular y no suelen desviarse de ella. Otros/as tienen mayor flexibilidad y están abiertos a discutir con el/la acompañado/a cuál modalidad se ajusta mejor a lo que éste/a necesita en ese momento.  Veamos algunas de las modalidades posibles:

  • Presencial

Esta es la más usada. Ha sido la modalidad favorecida por cientos y cientos de años en la tradición cristiana. Por razones obvias, esta modalidad tiene muy en cuenta el escenario en el que se da el encuentro de acompañamiento y otras variables relacionadas. Permite un contacto cara a cara entre los/as participantes que puede ser propicio para establecer una buena relación de acompañamiento. Se presta muy bien para aquellos tipos de acompañamiento–como por ejemplo los que incorporan el uso de técnicas como el «focusing» y la bioenergética–en los que el cuerpo ocupa un sitial especial.  En momentos duros, puede ayudar a comunicar cercanía, apoyo y solidaridad en maneras en las que otras modalidades no pueden.

  • Telefónica

En ciertas circunstancias, no es posible o práctico franquear la distancia entre acompañante y acompañado/a.  En estos casos, algunos/as acompañantes admiten el uso de las comunicaciones telefónicas siempre que se tomen las medidas necesarias para asegurar la confidencialidad y para evitar en lo posible toda distracción e interrupciones innecesarias. La ausencia de información visual limita grandemente la posibilidad de realizar un avalúo que tome en cuenta el cuerpo y permita identificar registros de experiencias o dificultades que deben ser atendidas. Sin embargo, cuando existe un compromiso mutuo, este tipo de arreglo puede ayudar mucho especialmente si la alternativa es no contar con ningún tipo de acompañamiento.

  • Correo electrónico

Moderno descendiente de las cartas de antaño, el correo electrónico es hoy una herramienta omnipresente. En el contexto de una relación de acompañamiento, puede ayudar si no es posible un encuentro cara a cara o telefónico. También puede servir como complemento a las otras modalidades enriqueciendo la experiencia con materiales de lectura, tareas y enlaces a recursos pertinentes disponibles en la Red. Como sucede con con otras instancias de comunicación asincrónica, esta modalidad de acompañamiento tiene la desventaja de que no puede hacer uso de la espontaneidad, y no permite las pausas explicativas que normalmente hacen fluir la comunicación en una conversación regular. Por último, como todas las «conversaciones» escritas, esta modalidad se puede prestar a equívocos que pueden fácilmente descarrilar la relación de acompañamiento. Por ello, parece prudente usarla lo menos posible.

  • Skype y otras aplicaciones de voz y vídeo

De todos los mencionados, estos recursos parecen ser la mejor alternativa cuando no es posible una sesión presencial pues combinan las ventajas de un imput visual con las ventajas del auditivo. Antes de emprender una relación de acompañamiento usando estos medios, es importante asegurarse de contar con equipos de calidad comparable en las bases de los/as dos perticipantes de modo que pueda garantizarse la fluidez de la sesión. Como en otras modalidades, es importante tener claros los protocolos de confidencialidad así como planes alternativos en caso de interrupciones imprevistas.

A lo largo de su historia, un proceso de acompañamiento puede emplear dos o más de estas modalidades según se vaya viendo su conveniencia o utilidad en relación con el proceso de vida de cada persona.

© Paco de Lariz (Francisco A. Morales) 2014

 

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