Lugar, costos y frecuencia

  • Lugar

          Dependiendo del perfil de el/la acompañante, la sesión de acompañamiento puede darse en un escenario o en otro. Típicamente, los ministros ordenados (pastores, diáconos, sacerdotes, etc.) o religiosos miembros de alguna comunidad u Orden religiosa suelen recibir personas en su lugar de residencia o trabajo.

Acompañantes con otro tipo de perfiles, suelen recibir a personas en una gran diversidad de escenarios incluyendo entre otros, lugares públicos como tales como playas, jardines, parques o reservas forestales; lugares privados como residencias u oficinas privadas y, en ciertos casos muy especiales (por ejemplo cuando el/la acompañado/a está encamado, confinado o en un hogar o institución especial), en la residencia de el/la acompañado/a.

Es importante discutir este punto de antemano con el/la acompañante para determinar si el lugar funciona para ti. Algunos de los aspectos a considerar incluyen preocupaciones por un ambiente que propicie el diálogo, que ofrezca privacidad, facilidad de acceso, distancia o cercanía de tu lugar de trabajo o residencia y el impacto (si alguno) de las condiciones climáticas.

  •  Costos

           Cuando el acompañamiento es ofrecido por un/a ministro/a ordenado/a o un/a miembro de una Orden religiosa, el costo de éste suele ser asumido por la iglesia o por la institución en la que el/la acompañante ofrece sus servicios. En otros casos, especialmente en aquellos en los que el/la acompañante dedica la mayor parte de su tiempo a acompañar a otros/as, se espera que la persona acompañada contribuya económicamente a su sustento. Muchos/as establecen una tarifa, contribución o donación fija por hora. Otros/as ofrecen la opción de una tarifa, contribución o donación escalonada ajustada según los ingresos de el/la acompañado/a.

Cuando el costo es un problema, es importante comunicarle esto a el/la acompañante para explorar alternativas. Es importante valorar el trabajo de el/la acompañante y reconocer que es una persona con necesidades económicas (casa, comida, transportación, préstamos estudiantiles, etc.) como todos/as nosotros/as que merece una justa compensación por su trabajo y su tiempo.

  • Frecuencia

          En circunstancias normales, las sesiones de acompañamiento tienen lugar una vez al mes y duran cerca de una hora.  Este es un tiempo razonable para permitir una distancia que haga posible la profundización en el autoconocimiento.  También permite encaminar o poner en práctica lo que va brotando del trabajo en las sesiones.  Al mismo tiempo, permite una cierta continuidad en el proceso que sería muy difícil de conseguir si las sesiones fuesen menos frecuentes.

En circunstancias especiales, tales como crisis personales o familiares agudas y decisiones que revisten un cierto grado de urgencia, las sesiones pueden ser más frecuentes durante un breve periodo de tiempo.

© Paco de Lariz (Francisco A. Morales) 2014

 

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